2° encuentro ''1984'' - 17 de Septiembre de 2024
2° encuentro ''1984'' - 17 de Septiembre de 2024
En este encuentro llegamos a leer el capítulo 2 y 3 del libro ‘'1984’’.
Capítulo 2:
Winston es sorprendido por unos golpes en la puerta de su casa, ya asumiendo el castigo que le tocaba por haber iniciado un diario, abre muerto de miedo. En realidad, una vecina le fue a solicitar su ayuda con un caño tapado de su cocina. Winston accede y la acompaña hasta su casa, en donde se nos describe una situación llamativa que nos ayuda a continuar comprendiendo el sistema político planteado en la novela.
Mientras Winston trabajaba en la pileta de la cocina es atacado por los hijos pequeños de la vecina.
‘’Eres un traidor - gritó el chico - ¡Eres un criminal mental! ¡Eres un espía de Eurasia! ¡Te mataré, te vaporizaré; te mandaré a las minas de sal!’’ (Orwell, 2010: 27)
Por la edad de los niños asumimos que es un juego, sin embargo el nerviosismo de la madre, el miedo que les tiene, nos da cuenta del peligro que suponen. El miedo de los padres hacia sus hijos es un rasgo típico de los regímenes totalitarios.
Mientras que en un régimen autoritario el Estado busca censurar las expresiones disidentes en los espacios públicos, en un régimen totalitario se va mucho más allá. No sólo es un objetivo el silenciamiento de los discursos opositores sino directamente la extirpación de todo pensamiento discrepante a través del terror y del adoctrinamiento. Por esto, desde el Estado se adoctrina a los niños y se los incita a denunciar a sus propios padres frente a las autoridades, en el caso de que éstos tuvieran alguna expresión o comportamiento fuera de lo normado.
La filósofa Hannah Arent en el libro ‘’Los orígenes del totalitarismo’’ se dedica a pensar este tipo de gobierno. Siguiendo la síntesis que hace Elizabeth Young-Bruehl en el segundo prefacio de su biografía “Hannah Arendt”, la filósofa alemana estableció cuatro puntos que nos pueden ayudar a identificar a un Estado totalitario:
1) Una ideología que explique toda la historia y justifique un régimen y las políticas de este; designando para tal fin unos individuos que se consideran superiores y que deben enfrentar un enemigo interno que, por deber patriótico, debe ser eliminado.
2) La identificación del totalitarismo con el terror total.
3) La destrucción de los vínculos naturales humanos.
4) La organización de un gobierno burocrático: la policía secreta, la corrupción de las instituciones legales. (Young-Bruhl, 2006: 29)
Otro punto que destacamos en este capítulo es la meditación de Winston sobre la cuestión de para quién escribir un diario. Este diario podría conservar su testimonio para generaciones futuras pero la realidad es que cuando lo descubran (y el protagonista da por hecho que lo van a descubrir) no sólo lo van a matar sino que van a destruir el diario, por lo cual sus palabras no le llegarían a nadie. Aún así, mientras él pueda decir la verdad - en medio de un mundo de mentiras - puede conservar la cordura. Y permanecer cuerdo, es para él, una forma de continuar con la herencia humana.
Capítulo 3:
Este es un pequeño capítulo en el que encontramos un concepto interesante: el doblepensar.
«El que controla el pasado», decía el slogan del Partido, «controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado». (Orwell, 2010: 38)
Este es sólo un ejemplo de «control de la realidad» o dicho de otro modo: doblepensar. Que el cambio de las alianzas y conflictos bélicos haya sucedido hace apenas cuatro años implica que la gente no pudo haberlo olvidado tan pronto. Es por esto que las personas deben reprimir sus propios recuerdos, y reprimir a su vez que los tuvieron que reprimir, para así amoldarse perfectamente a las mentiras del discurso oficial, que al no ser cuestionadas por nadie, se establecen como una nueva verdad.
Doblepensar:
Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer sin embargo en ambas; emplear la lógica contra la lógica, repudiar la moralidad mientras se recurre a ella, creer que la democracia es imposible y que el Partido es el guardián de la democracia; olvidar cuanto fuera necesario olvidar y, no obstante, recurrir a ello, volverlo a traer a la memoria en cuanto se necesitara y luego olvidarlo de nuevo; y, sobre todo, aplicar el mismo proceso al procedimiento mismo. Ésta
era la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no reconocer que se había realizado un acto de autosugestión. Incluso comprender la palabra doblepensar implicaba el uso del doblepensar. (Orwell, 2010: 38)
Hannah Arendt:
Orwell, George, ‘‘1984’’, Ediciones del Subsuelo, 2010.
Young-Bruhl, E. ‘’Hannah Arendt’’. Paidós, 2006.

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